Editorial |
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Tributo a la Prensa Especializada |
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Noviembre
de 1923, “siglo XX cambalache, problemático y febril”. Por aquel
entonces a un grupo familiar se le ocurrió que había llegado el momento de
dar a conocer, de informar, cuándo arribaría aquel buque, cuando arribaría
aquella encomienda o el correo que aguardaban desde Europa, desde los EE.UU. o desde cualquier lugar remoto. La Argentina era
un lugar deseado, una nación joven y llena de promesas. Había que hacerlo, había que informar. Y así nació; sí, desde el vamos fue Revista Marítima, no podía llamarse de otra manera, hubo acuerdo desde el principio. Transcurrieron desde entonces ochenta y cuatro años durante los cuales muchos otros continuaron con la inveterada tarea de informar la posición de los buques en las rutas del comercio exterior del país. Pero para no perder la perspectiva, el significado de este hecho puntual, digamos simplemente que Revista Marítima ha sido un testigo privilegiado de la historia y evolución de un sector que aportó tradición, materia y cerebro a la Argentina. Ochenta y cuatro años después continuamos haciéndolo con la misma convicción, aunque los medios y las motivaciones hayan cambiado. Pero en estas líneas no queremos hablar del presente, ni quedarnos en el pasado, sólo recordar a los hombres y mujeres que desde algún lugar del periodismo han construido y construyen las imágenes trascendentes de la realidad de cada sector de la actividad económica, social o cultural de un país, y que aún sin ocupar las primeras planas de los grandes medios, son fieles testigos y relatores de los éxitos y fracasos de nuestra evolución como sociedad y como nación. Hasta la
próxima |
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