Revista Marítima

ALCA y Unión Europea: Nuevos escenarios para la integración

por el Ing. Mauricio López Dardaine - Febrero de 1998

Si echamos una mirada crítica a lo acontecido en las Américas durante 1997, y si nos preguntamos cómo los hechos ocurridos en los pasados doce meses influyeron e influirán en la Integración del Cono Sur, se pueden destacar algunas líneas guías. El paso siguiente es plantearse si esas ideas-fuerzas siguen siendo válidas a inicios de 1998.

1997 evidencia el agotamiento de los estilos nacionales de negociación que predominaron en la ALADI a partir de 1980; las frustradas expectativas de lograr un nuevo acuerdo entre México y Mercosur son un ejemplo manifiesto de tal cansancio.

A partir de mayo, en Belo horizonte, los empresarios comienzan a participar de manera más activa en el proceso de la conformación de un Area de Libre Comercio de las Américas -el ALCA- La Unión Europea da claras señales de querer arancelar los tiempos de la hasta entonces lenta integración con el Mercosur; al respecto es importante la actitud de los empresarios europeos, quienes a fines de 1997, en Montevideo, participan del Partenariat-Mercosur, escenario de más de tres mil micro-encuentros entre industriales del Mercosur, Chile y Bolivia con sus pares de los países europeos, incluidos Grecia, Finlandia, Irlanda y Portugal. El encuentro crea, en principio, el punto de partida para negocios por un valor calculado en u$s 55.684.500.

A principios de octubre tiene lugar en Santiago de Chile una reunión de primerísimo nivel entre los miembros del PECC -Pacific Economic Cooperation Council- al que asisten como invitados relevantes la Argentina y el Brasil; las presencias del Presidente Fernando Enrique Cardoso y del Canciller Guido Di Tella marcan la importancia del acercamiento entre el Asia-Pacífico -ya sacudida entonces por la crisis que se había manifiesta a fines de ese mismo mes- y los socios principales del Mercosur.

También durante 1997 comienzan a tejerse los lazos para un futuro acuerdo entre el Mercosur y el Canadá.

Por último, y no menos importante resulta mencionar, por un lado el acuerdo logrado por el Perú dentro del propio Grupo Andino, luego de su quasi retiro de dicho pacto, y por el otro, los dos instrumentos que constituyen la base de un aguardado aggiornamiento de la "Comunidad Andina": el Protocolo Modificatorio del Acuerdo de Cartagena y el Acta de Trujillo. Estos elementos son de fundamental importancia para que Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela puedan avanzar hacia acuerdos del tipo 4 + 1 con el Mercosur. La falta de definiciones sobre política económica entre los países andinos se había erigido en el principal obstáculo para un avance de las negociaciones, durante las ruedas llevadas a cabo en el transcurso del año pasado, en el marco de la ALADI.

¿Qué esperar de 1998?

Si me animase a contestar esta pregunta podría sentarme tranquilo entre los pronosticadores del curso de la historia de la Integración. Que, por cierto, tantas veces se han equivocado. Descartando tal pretensión, es lógico, no obstante, que juntos tratemos de ver cuáles de las cosas que ocurrían el año pasado, siguen siendo válidas para trazar escenarios estratégicos relativos al proceso integrador.

Para ello, conviene empezar preguntándose qué ha variado. Sin que el orden de importancia sea el más riguroso, no podemos menos que pensar, primero, que la profundización de la crisis asiática, en especial desde fines de octubre de 1997, hace pensar en un escenario de confrontación entre las Américas y el Asia- Pacífico, y no ya en uno de acercamiento y cooperación, como podría haberse vislumbrado luego del PECC de Santiago.

En un nivel de no menor relevancia debe situarse el hecho de no haber obtenido la Administración de los estados Unidos un voto favorable al fast - track propugnado por Bill Clinton. Esto incide sobre el grado del ALCA que se acercan: San José de Costa Rica en marzo y la Cumbre de Presidentes en Santiago de Chile, el próximo 18 de abril. Es indudable que, desde el punto de vista estratégico, el ALCA tendrá una forma diferente; aventurar cuál forma es aún apresurado. Los dos hechos destacados arriba, podrían traer algunas consecuencias de las cuales parecen asomar los primeros signos para los observadores atentos:

Una tendencia a consolidar -ahora con más tiempo- acuerdos dentro de Latinoamérica. El más ostensible parecería ser un acuerdo entre el Mercosur y los países de la Comunidad Andina o al menos con algunas de esas naciones (podemos pensar especialmente en Perú y Venezuela). Es obvio que, siguiendo el impulso dado a fin de año por los negociadores y empresarios de la Unión Europea, este bloque aproveche la coyuntura asiática y el tropiezo de Clinton, para ajustar su red alrededor del Mercosur, de Chile y tal vez de México. "El Canciller Guido Di Tella se manifestó sumamente optimista con respecto a una posible integración con la Unión europea... en el marco de la Octava Reunión Institucional del Grupo Río y la Unión Europea, que se realiza en Panamá".

Por último, a pesar del traspié sufrido por Canadá en razón del problema relativo a la compra de aviones al Brasil, resulta claro que Carlos Menem hará todos los esfuerzos para concretar la firma de un acuerdo entre Canadá y el Mercosur, antes del 30 de junio, fecha en que debe entregar el mandato pro- tempore del Mercosur a su colega brasileño.

México, nación que durante buena parte de 1997 quiso imponer un criterio negociador exagerado en sus pretensiones vis á vis con el Mercosur -quizá por sentirse fuerte como miembro del NAFTA- estará seguramente haciendo un balance de lo actuado, recomponiendo su estrategia y realineando sus fuerzas. Algunos tanteos hechos por ese país entre fines de diciembre y estos días, así parecerían indicarlo.

Algunas conclusiones:

Si la crisis asiática no nos sorprende con algún violento remezón adicional, lo que no debemos nunca descartar, puede pensarse que el proceso de Integración de las Américas va a continuar aun con mayor ímpetu.

Los empresarios consideran que aun sin fast- track debe prestarse mucha atención al ALCA, y por ello dirán presente en Costa Rica.

Se deberá prestar atención a las señales que envíe la Comunidad Andina al Mercosur durante los encuentros previstos para este primer trimestre de 1998.

No deberá perderse de vista un probable mayor acercamiento de la Unión Europea al Mercosur y a Chile.

Y los empresarios que fabriquen productos que el Canadá también elabora deberán estar muy atentos hacia fines de junio, cuando esté culminado el período semestral de la presidencia pro-tempore de la Argentina frente al Mercosur.

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